Europa Press, 6 de enero
Ibarra: “La regulación de Internet no debe convertirse en una excusa para limitar la libre expresión”
Se trata de una enmienda de adición, a la que ha tenido acceso Europa Press, en la que Ibarra hace hincapié en que “carece de toda lógica pretender que el contrincante del consumidor sea el creador o que el del creador sea el consumidor” porque “ambos se necesitan” y “ninguno se entiende sin el otro”.
-Pero es la lógica de quienes pretenden abolir la propiedad intelectual y consideran que los creadores son contrincantes de los consumidores por defender su derecho a decidir el uso que se da a su obra.
Propuesta el pasado octubre por el congresista republicano Lamar S. Smith y una coalición bi-partisana, la SOPA aspira a reforzar la persecución de la piratería digital otorgándole al Departamento de Justicia estadounidense el poder de criminalizar a toda web que aloje contenidos ilegales, desde un blog anónimo en Rusia a la mismísima red social Twitter si un usuario tuitea un link a una web con contenido ilegal.
-Eso, como ya ha aclarado en numerosas ocasiones el propio presidente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes de EEUU, es rigurosamente falso.
Las webs ubicadas fuera de Estados Unidos, que hasta ahora estaban a salvo de la justicia estadounidense, se convierten así en una de sus principales dianas. ¿Cómo? A diferencia del Digital Millenium Copyright Act, por el que se regía la persecución de la piratería online desde 1998 y que simplemente obligaba a una web a retirar el material ilegal (por ejemplo un vídeo de Youtube), la SOPA impone a los proveedores de internet, a los motores de búsqueda, a las empresas de publicidad y a las de pago online bloquear los servicios a escala mundial de toda web que esté bajo investigación del Departamento de Justicia.
-También es falso que sea suficiente con que la web “esté bajo investigación”: solo una orden judicial permite emprender cualquier acción, ha aclarado también Lamar Smith.
Elmundo.es, 4 de enero
Carlos Sánchez Almeida
“Ley Sinde-Wert: no nos rendiremos jamás”
La Ley Sinde-Wert es el último capítulo de una larga serie de agravios: no será el último. La próxima reforma del Código Penal, ya anunciada por Alberto Ruiz-Gallardón, seguramente incluirá un endurecimiento de las penas en materia de propiedad intelectual, definiendo nuevas conductas prohibidas.
-La razón indica que así debería ser. Una lógica apoyada por numerosas manifestaciones de jueces, que lamentan la imposibilidad de considerar como delito determinadas acciones que según el simple sentido común deberían serlo. Pero el actual Código Penal, más que obsoleto en los asuntos relacionados con el uso de internet, no permite condenarlas como tales.
Jesús Banegas, presidente de Ametic (la asociación que agrupa operadoras y empresas tecnológicas), va más allá. “Si los artistas quieren cobrar por un supuesto derecho por copia privada pueden subir el precio de sus obras cuando las lancen al mercado. La vía presupuestaria anunciada por el Gobierno del PP es un disparate. Si se aplicara en España un impuesto a todo el mundo para pagar a artistas… ¿a qué artistas? ¿de circo?, ¿por qué no a malabaristas? Si el canon es un disparate, eso es más disparate todavía. Si damos ese paso va a ser peor el remedio que la enfermedad”.
-Banegas olvida que el canon fue propuesto por los fabricantes de aparatos capaces de grabar contenidos protegidos para posibilitar la comercialización de esos aparatos. La introducción del formato casete hizo que la grabación de contenidos por particulares, lo que estaba prohibido por la Ley de Propiedad Intelectual, se convirtiera en algo al alcance de cualquiera. Los fabricantes propusieron a autores, creadores y productores afectados que aceptaran la modificación de la ley que les concede la exclusiva de hacer copias de sus obras, y a cambio les compensarían con una cantidad global pactada que se dividiría entre los aparatos y soportes vendidos.
El País, 30 de diciembre
Carmen Mañana
Esclavos del ‘trending topic’
Twitter ardía y José Luis Rodríguez Zapatero, entonces presidente del Gobierno en funciones, era testigo del incendio.
-”Twitter ardía”. ¿Tiene la autora datos sobre el “incendio”? ¿Sabe cuántos tuits se escribieron? ¿Y entre ellos, cuántos eran texto nuevo y cuántos un RT? Más adelante la propia autora afirma: “Cuando algún tema (o hashtag) se convierte en TT es señal de que hay fiebre. Algo pasa. Alerta de que los tuits sobre un tema han aumentado mucho en un momento concreto. No de que ese sea el tema del que más se está hablando. El TT mide un pico de audiencia”. Sería útil para simplemente iniciar este debate conocer algunas cifras. Sin embargo, no dan ninguna ni la autora ni las personas que consideraron que la red “ardía”, entre las que tristemente se incluyen Zapatero y algunos de los que en ese momento aún eran ministros del Gobierno de España.
“Un cuchillo puede servir para cortar un filete o para asesinar a la madre. Algo obvio. Pero que esta herramienta, que está en todas las casas, alguien la emplee con fines criminales, ¿hace culpable al cuchillero? La sabiduría popular tiene muy claro que no tendría ninguna responsabilidad en el crimen”.
-Para determinar su legalidad es irrelevante que el cuchillo sirva para hacer el bien o para hacer el mal, lo que se puede comprobar con solo sustituir “cuchillo” en el ejemplo por cualquier otro objeto, servicio o sustancia que sea ilegal a pesar de poder ser considerado una herramienta con usos tanto legales como ilegales: en esos casos lo relevante para ilegalizar, o no, ha sido el uso principal y mayoritaro.

