Revista de prensa

The New York Times
Jaron Lanier

“Boicot a SOPA y falsos ideales web”

“Las pocas empresas de tecnología que han salido en apoyo de SOPA no solo han sido criticadas, han sido excluidas de todos los eventos de la industria y han sufrido boicots. Nosotros, los guardianes de la llama de la libertad de expresión, estamos desterrando a personas a causa de su discurso. El resultado es una atmósfera escalofriante, en la que la gente tiene miedo de expresar su opinión”.

Viernes, 27 de enero de 2012 | 08:29

A los que amamos internet nos encanta el hecho de que tantas personas contribuyan a ella. Es difícil de creer que a los escépticos una vez les preocupó si alguien tendría algo interesante que decir online. Hay, sin embargo, una rama anticuada de la ortodoxia digital que debe ser retirada. En esa cosmovisión, internet es una batalla sin fin de los buenos que aman la libertad contra los malos como los anticuados magnates de Hollywood. Los chicos malos quieren fortalecer el derecho de autor, y hacen que sea imposible publicar de forma anónima vídeos copiados e historias.

La ley antipiratería SOPA que está siendo debatida en la Cámara de Representantes, mientras que el Senado analiza un proyecto de ley similar, se considera que es lo peor que ha pasado nunca. Sitios tan populares como Wikipedia hicieron un apagón para protestar contra esos proyectos de ley. Google puso un banner negro sobre su nombre. Nada como esto ha ocurrido nunca antes. Esto es extraordinario, porque muestra que la creencia en la prioridad de la lucha contra SOPA es tan absoluta como para superar a las declaradas funciones no partidistas de estos sitios.

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Nuestro melodrama está impulsado por una visión de una internet abierta que ya ha sido distorsionada, aunque no por las viejas industrias que temen a la piratería. Por ejemplo, hasta hace un año, he disfrutado mucho de un cierto tipo de contenido generado por usuarios: he participado en foros en los que los músicos hablaban sobre instrumentos musicales. Durante años, he sido advertido de que los anticuados fanáticos del control como los magnates de los medios podrían separarme de mis queridos foros. Tal vez un solo foro se cerró una vez porque estaba alojado en un servidor con contenido pirata.

Si bien reconozco que ese es un escenario posible, es un factor muy diferente -las redes sociales propietarias- el que está terminando con mi libertad de participar en los foros que me gustaban, al menos en los términos que yo acepto. Al igual que muchas otras formas de contacto, las conversaciones musicales están entrando en sitios privados, en especial Facebook. Para seguir participando, yo tendría que aceptar la filosofía de Facebook, bajo la cuál me analiza, y busca nuevas formas de cobrar a terceros por el uso de ese análisis.

Al principio no me molestó mucho, porque conozco a mucha gente en Facebook y sé que son decentes. Pero he visto lo que sucede con las empresas a través del tiempo. ¿Quién sabe quién y cómo va a utilizar mis datos dentro de 20 años? Usted podría objetar que todo se basa en una elección individual. Pero ese argumento ignora las consecuencias de las redes, y la forma en que funcionan. Después de un cierto punto la elección se reduce.

¡Y no es culpa de Facebook! Nosotros, los idealistas, insistimos en que la información pudiera fluir libremente online, lo que significó que los servicios de transmisión de la información, en lugar de la información en sí misma, fuesen los ejes del negocio. Algunas empresas venden contenido, pero no comercializan el contenido generado diariamente por usuarios.

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La estrategia obvia en la lucha por un pedazo del pastel publicitario consiste en cerrar una parte sustancial de internet y ocultársela a Google. Así es como Facebook espera hacer dinero, sellando y aislando una enorme cantidad de información generada por el usuario en un mundo aparte, sin Google. Las redes bloquean a sus usuarios, tanto si se trata de miembros de Facebook como si se trata de anunciantes de Google.

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A mis amigos en el movimiento por una internet “abierta” tengo que preguntarles: ¿qué crees que pasaría? Nosotros, en Silicon Valley hemos socavado los derechos de autor para que el comercio se centre cada vez más en los servicios y menos en los contenidos -más en nuestro código y menos en sus archivos. El inevitable final del juego será que perderemos el control sobre nuestro propio contenido personal, sobre nuestros archivos. No hemos debilitado sólo a los anticuados editores de Hollywood. Nos hemos debilitado a nosotros mismos.

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    • Autor (sujeto de los derechos de autor). Persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica. Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro. La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.
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